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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre desarrollo web y aplicaciones a medida

Precios, plazos, propiedad del código, mantenimiento y automatización: las dudas que aparecen siempre en la primera llamada, respondidas con detalle y sin letra pequeña.

¿Cuánto cuesta una web o una aplicación a medida?

Respuesta corta

Una web corporativa a medida parte de unos 3.000 € y una aplicación de gestión, de unos 6.000 €. Siempre con presupuesto cerrado: el precio que firmas es el que pagas.

El rango existe porque «web» significa cosas muy distintas. Una web de presentación con sus secciones, sus textos, el SEO técnico bien hecho y un formulario que funciona no cuesta lo mismo que una tienda online con pagos, stock y facturación, ni que una aplicación de gestión con usuarios, permisos e informes. Antes de dar una cifra necesito saber qué tiene que hacer, no cuántas páginas tiene.

Lo que mueve el precio casi nunca es el diseño: es la lógica que hay detrás. Un formulario que envía un correo se resuelve en una tarde. Un formulario que valida los datos contra el sistema que ya usas, genera un documento, avisa a la persona correcta y lo archiva es otro proyecto. Por eso la primera conversación va sobre qué estás haciendo hoy a mano, no sobre cuántas pantallas quieres.

Cómo funciona: hablamos sin coste ni compromiso, te escribo una propuesta con el alcance cerrado, el calendario y el precio en firme, y no se factura nada que no esté ahí. Si a mitad de camino aparece algo nuevo, se presupuesta aparte y decides tú si entra ahora o más adelante.

Lo que sube el precio
Integraciones con sistemas que ya usas, pagos, roles y permisos, informes a medida y aplicaciones móviles.
Lo que lo baja
Un alcance bien delimitado, los contenidos preparados y empezar por la versión mínima que ya te sirve.
Lo que no aparece nunca
Cuotas por usar tu propio software, licencias ocultas ni sorpresas al final de la factura.

¿Cuánto se tarda en tener el proyecto listo?

Respuesta corta

Una web a medida suele estar lista en 3-6 semanas y una aplicación entre 6 y 12, según la complejidad. Ves avances reales desde la primera semana.

Trabajo con entregas frecuentes en lugar de una gran revelación al final. A los pocos días tienes un enlace privado donde ver cómo va, y a partir de ahí se actualiza continuamente. Eso evita el problema clásico: descubrir a las ocho semanas que lo que se ha construido no era lo que tenías en la cabeza.

El calendario típico de una web: una semana para cerrar el alcance, la estructura y los contenidos; dos o tres para diseño y desarrollo; una para revisiones, textos finales, medición y SEO técnico; y la publicación. En una aplicación el bloque de desarrollo es más largo y se parte en fases, de manera que la primera versión útil entra en producción antes de que el proyecto esté terminado del todo.

Lo que más retrasa un proyecto no es el código: son los contenidos. Fotos, textos, logotipos y accesos al dominio y al correo. Si eso está preparado, los plazos se cumplen; si no, el reloj se para ahí. Te paso una lista de lo que hace falta el primer día para que no te pille a mitad.

¿El código es mío?

Respuesta corta

Sí, siempre. Al terminar el proyecto la propiedad del código es 100 % tuya, sin ataduras a un único proveedor ni licencias ocultas.

Al cerrar el proyecto recibes el repositorio completo, la documentación para levantarlo y los accesos a todo: dominio, alojamiento, base de datos y servicios externos. Todo a tu nombre, no al mío. Si mañana quieres seguir con otro equipo, puede hacerlo sin pedirme permiso.

No es un detalle legal menor. El caso más habitual que se encuentra una empresa es querer cambiar algo en su propia web y descubrir que no puede: el código vive en un sistema cerrado del proveedor, o la licencia se paga cada mes y caduca si te vas. Construyo sobre tecnologías estándar y abiertas —React, Next.js, TypeScript, Node.js, PostgreSQL— precisamente para que cualquier desarrollador pueda continuar donde yo lo deje.

Y al revés: que puedas irte cuando quieras es la única garantía real de que voy a seguir siendo útil. La relación se mantiene porque funciona, no porque estés atrapado.

¿Trabajas solo en Mallorca o también en remoto?

Respuesta corta

Estoy en Palma de Mallorca y puedo verte en persona en las Illes Balears, pero trabajo en remoto con toda España. El trato es igual de cercano estés donde estés.

Si estás en Mallorca, Menorca, Ibiza o Formentera, nos sentamos a hablar. Para un proyecto que toca cómo trabaja un equipo —un sistema de reservas, un panel de gestión, una aplicación para el personal— pasar una mañana viendo cómo lo hacéis hoy vale más que diez correos.

Fuera de las islas el proyecto va igual: videollamada para arrancar, enlace privado donde ves los avances y WhatsApp o correo para el día a día. Trabajo así con clientes de toda España y la diferencia práctica es casi ninguna.

Lo que no cambia en ningún caso es con quién hablas: conmigo. No hay gestor de cuentas que traslade tu mensaje a un equipo que no conoces. Escribes y te contesta la persona que está escribiendo el código.

¿Te encargas del mantenimiento después de lanzar?

Respuesta corta

Sí. Ofrezco mantenimiento continuo: actualizaciones de seguridad, copias, monitorización, resolución de incidencias y nuevas funciones cuando las necesites.

Un proyecto no termina el día que se publica; ese es el día en que empieza a recibir usuarios de verdad. A partir de ahí hay que actualizar dependencias cuando salen parches de seguridad, vigilar que el sitio responda, mantener copias que de verdad se puedan restaurar y arreglar lo que aparezca.

El mantenimiento es opcional y no es condición para trabajar conmigo. Puedes llevarte el proyecto y gestionarlo con tu equipo —el código es tuyo y está documentado— o dejarlo en mis manos. Si lo contratas, sabes de antemano qué incluye y en cuánto tiempo respondo.

Qué suele incluir: actualizaciones y parches de seguridad, copias verificadas, monitorización de caídas, revisión periódica de rendimiento y posicionamiento, y una bolsa de horas para cambios pequeños sin abrir un presupuesto cada vez.

¿Puedes hacer también un chatbot o automatizar tareas?

Respuesta corta

Sí, es parte de lo que hago a diario: desde un script que genera y envía un informe solo hasta un agente de IA que atiende las preguntas frecuentes y te pasa únicamente los contactos que merecen tu tiempo.

La automatización empieza siempre por la misma pregunta: ¿qué haces cada semana que es idéntico cada vez? Descargar un fichero, copiarlo a una hoja, cruzarlo con otra, mandar un correo. Eso es un script, y suele devolver horas todas las semanas desde el primer mes.

Un agente de IA es el siguiente escalón: entiende lo que le preguntan en lenguaje normal y responde con la información de tu negocio, no con generalidades. Sirve para atender la primera línea de consultas, filtrar los contactos que llegan por la web, resumir documentación interna o ayudar a tu equipo a encontrar lo que necesita sin preguntar a un compañero.

El criterio para decidir si merece la pena no depende de la tecnología: cuántas horas al mes ocupa la tarea, cuánto cuesta un error cuando se hace a mano y cuántas personas la repiten. Si los tres números son pequeños, te lo diré y nos ahorramos el proyecto.

¿En qué idiomas puedes hacer la web?

Respuesta corta

En los que necesites. Esta misma web está en catalán, castellano e inglés, y construyo sitios multilingües con el SEO cuidado en cada idioma.

Multiidioma bien hecho no es traducir con un botón. Cada idioma necesita su propia dirección, sus propios títulos y descripciones y las etiquetas hreflang que le dicen a Google que son la misma página en otra lengua y no contenido duplicado. Si eso falta, las versiones compiten entre ellas y no posiciona ninguna.

En Baleares esto pesa más de lo que parece: hay clientes que buscan en catalán, clientes que buscan en castellano y visitantes que buscan en inglés, y son búsquedas distintas con resultados distintos. Atender las tres en su propio idioma multiplica la superficie por la que te pueden encontrar.

Atiendo en catalán, castellano e inglés. Para otros idiomas monto la estructura y la parte técnica y trabajamos con tu traductor o con uno profesional: la máquina traduce palabras, pero no sabe cómo vende tu negocio.

Última revisión: septiembre de 2026

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